Frío

Descubrir que prefieres la niebla, el agua, salir descalzo y con jersey a la terreza para notar cómo crece una especie de alegría sana es, quizá, descubrir que ya eres otro. Grande. Que has mutado. Que el tiempo no sólo corre sino que pasa por tu ser y te moldea. ¡Prefiero el frío!, he gritado. Preferiría, le he dicho, que alguna vez constaras, sólo una, como si de verdad fueses carne.



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