Mañanas

Hay mañanas que desamanecen sobre uno como si, en efecto, no fuesen mañana sino deseo de futuro. Imagen acercándose a tu iris como un sueño rescatado de la noche. No la de antes sino la noche. La zona esa de sueños o posibles: léeme un cuento, por favor. Sí, ahora, en la mañana. No en lo oscuro, no en la sombra, no en mi antes, ni en mi ausencia de juguetes, de niño, de razones. Hay mañanas sin tic-tac, sin manecillas. Mañanas más de uno que de nadie, de dios, de quien se piensa mañana y la bendice. Léeme un cuento, por favor. Habla bajo de ese Érase una vez que algún día, lo intuyo, ambos –tú y yo- escribiremos.


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