de la misma manera

La palabra tiene que parecerse a sí de la misma manera en que un hombre debe sustituirse al cabo. Cambiarse el antifaz tal y como sacamos la basura ya dispuesta. Como una oración, un cántico sin demasiada enjundia, de esos que guardamos fuerte en la memoria y salen a la voz como si nada. Sustituirse. Eso es. Parecerse. Eso es. Porque la palabra contiene la verdad y no al contrario. El hombre, por tanto, ha de vaciarse, frente a ella, para seguir sin peso, retener en torno a sí la única verdad antes citada. Como si fuese necesario. Una cuestión de vida o muerte. 




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1 comentarios:

  1. Que la palabra contiene la verdad, es una afirmación que recuerda la literatura litúrgica, uno de los engaños colectivos mejor urdidos de la historia. La palabra en si no es nada, la reacción cerebral que despierta su audición o su lectura conlleva en ocasiones engaños, espejismos, errores, calumnias... Más raramente, es sincera

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