luz


A los débiles calcando las respuestas
del más fuerte,
a los hueros lavacaras que insisten
en la masa frente al hombre,
a la risa petulante de quien loa
un resultado sin esfuerzo,
al cobarde convencido de su error
negando el hurto,
una plaga de verdad en sus costillas,
una justa soledad que los hiciera
comprender la esencia noble del desastre
de existir como si el mundo no supiese

que la luz descubre, al fin, todos los rostros. 

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