Plan





Y tú, ¿de que lado de mi cuerpo estabas , alma,
que no me socorrías?
J.A Valente

NANA

Si la vida de pronto nos hablase con el tono de una madre
acostumbrada a enfrentar barcos de dudas,
Si en el tiempo pudiésemos hallar aquella voz y dividirnos
por encima del cuerpo y de sus partes,
Si el amor no constase como un hecho apenas de intercambio
y de fe en quien lo regala,
Si la ausencia de razón no diese paso a una especie de inquietud,
como una herida,
quizá ya no sería necesario guardar tanto silencio entre los pliegues
sucios de los años,
podríamos hablar de lo que existe y dar las gracias
con la fe de quien lava sus miserias,
volver hacia la muerte con la misma convicción con que nacemos,
tocar el infinito sin trazar un plan que lo sostenga.

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